El orgullo del sí y el penar del cómo

Su cara reflejaba orgullo, el que sentía por haber sido invitado como ponente a un prestigioso ciclo de conferencias. Antes de los cinco minutos de haber dicho sí ya había enviado un mensaje a su mujer y a su madre con la noticia. Es emocionante ser elegido como referente, ser el destacado.

Esa sonrisa tonta duraría unas horas, justo el tiempo en el que fue tomando conciencia de qué significa haber dicho sí al ciclo de conferencias. Supone persuadir a más de 300 personas de tus ideas, que serán sopesadas, contrastadas, enjuiciadas, puestas en cuarentena y diseccionadas con un veredicto final, que dicta si es tu último ciclo de conferencias o que sea uno de los primeros de varios ciclos.

Los días siguientes su pensamiento se centró en deshojar la margarita; Esta idea la cuento, está no, si cuento esta les gustará a mis colegas pero no a los que no me conocen… A estas alturas ya ha tomado conciencia que está delante de un reto que necesita orden y concierto. Lo primero de todo es saber por qué ha dicho que sí, cuál era su objetivo.

La sonrisa ya desapareció y lo que queda es la búsqueda de un método que nunca le enseñaron sobre cómo preparar eficientemente una presentación, conferencia, ponencia.. O como se llame, que con los formatos también nos liamos.

Se tranquilizó cuando se dio cuenta que aunque no disponía de un método contrastado para preparar una presentación, sí sabía cómo preparar por ejemplo una paella, y decidió establecer un proceso paralelo.

Lo que pretende la paella es que los comensales, a parte de nutrirse sin mancharse, disfruten de la comida. El objetivo de su presentación sería más nutritivo, sin por ello anular el disfrute.

Hay que pensar en los comensales, ¿prefieren carne o marisco?, ¿algún alérgico?, ¿alguna intolerancia?…

El siguiente paso es seleccionar los ingredientes, que en las presentaciones lo podemos traducir por contenidos, de qué vamos a hablar. Arroz = plan de negocio. Gambas = bromas y anécdotas, refrito = conexiones entre contenidos…

Cálculo de la dosis adecuada de cada uno de los componentes, lo importante no son los ingredientes por separado sino el sabor que obtienen con la mezcla. Una taza de objetivos mejor que dos.

Cómo debe ser la paellera, qué instrumentos necesitamos: cuchillos, cucharas… Exposición = paellera, PowerPoint = paellera, videos = paellera… Tenemos que decidirnos.

El proceso en el que añadimos los ingredientes, la secuencia en la que contamos los contenidos es muy importante, aquí nos la jugamos. Tiempo de cocción = ensayos.

Antes de servir, conviene probar sino es imposible saber si está sosa o salada.

Y qué hago cuando se hayan comido la paella. Púes lo mejor es sacar un buen postre, algo que ayude a la digestión, en definitiva destacar las conclusiones y reforzar los consensos, todo menos hacer una sobremesa en la que se hable de fútbol y política.

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