Los Buenos Principios I

Desde el inicio de los tiempos los preliminares fueron importantes; por eso, incluso en el mundo animal ha existido el cortejo, para ganar la predisposición a conseguir el objetivo final. En los tiempos actuales, dominados por el criterio de la utilidad, los preliminares se están reduciendo a nada. Somos una sociedad que está borrando los principios para los principios. Cada vez son más cortos los tiempos de predisposición.

En el mundo de la comunicación persuasiva, los principios, en su versión cronológica, son la base sobre la que construir la argumentación. Podríamos asumir como principio, en su versión de valor, que todo empieza con el contacto visual. En una situación de conferencia o de presentación, el primer contacto visual que debería tener el auditorio con el ponente es la cara sonriente de éste. Hay ponentes, muchos, que suben al escenario desde la primera bancada, dando la espalda al auditorio y enseñando su parte menos noble; a veces, en función de la edad, aderezada con una buena calva, con una coronilla prominente, en el caso de los varones; pero no es mucho mejor, por distractor, el caso de las damas. Esta manera de salir a escena nunca la verán en el mundo de los actores, ellos saben muy bien como causar un efecto al salir a escena.

La diferencia sería muy gratificante, con respecto a lo que suele suceder con los ponentes de empresa, si pusiéramos una música y fuera ésta la que nos incitara a aparecer en escena, (aunque la conferencia sea de matemática cuántica, o precisamente por eso) ¿Por qué no se utiliza esta ambientación en el mundo de la empresa? Quizá se deba, una vez más, a la obcecación por el qué y la escasa toma de conciencia de la importancia del cómo. Cuando en realidad el portador del verdadero mensaje es en su gran mayoría el cómo. Recuerdo que en una conferencia se me ocurrió poner el tema “Everybody Needs Somebody To Love” de los Blues Brothers, antes de salir al escenario, me produjo una sonriente emoción ver cómo algunas personas que estaban accediendo a las butacas, más que andar, iban casi bailando.

Comenzar con un público predispuesto favorablemente es tener el viento a favor.

(Continuará la próxima semana)

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