Mi PC es enemigo

PC enemigo

Tu mirada está perdida en la lejanía, la presentación de mañana es muy  importante, sabes que te la juegas.Te vuelves para rodar una vez más el PowerPoint, pasas una, dos diapos… todo va bien… De repente hace un salto extraño que te saca de la presentación. Este ordenador hace cosas que no esperas, piensas, será que él también se pone nervioso, le resultará insoportable como le aprieto las teclas cuando estoy haciendo la presentación. La verdad es que cuando estoy muy nervioso soy muy agresivo, no tengo piedad, las piso a fondo. Igual también me lee el cerebro y es capaz de descifrar los improperios, insultos y exabruptos que estoy lanzando en silencio contra él.

También he comprobado que a veces falla sacarle la información en un usb y tratar de proyectar en otro ordenador, no suele funcionar. Yo sé que existe un sentimiento de solidaridad inquebrantable entre ellos.

Tengo que confesar que hay mucha diferencia en el comportamiento de mi ordenador de los días normales de oficina a cuando tenemos una presentación pública. Yo me suelo relajar controlando mi respiración, haciendo que sea más diafragmática, pero claro, ¿cómo le puedo enseñar a mi ordenador estas técnicas?, ¿cuáles pueden ser las equivalentes para él? Podría probar a conectar media hora antes con spotify y ponerle una música tranquila, pero es que lleva mal la multitarea. También le podría poner una bolsa de hielo pero no disfruta con las humedades. Desde hace unos meses creo que ha perdido, que ya no es tan potente como cuando era joven, ¡una pena!

La última vez que me dejó colgado le había enchufado tantas cosas que no le dejé una ranura libre; los usb, el hdmi, el orificio para auriculares, la tarjeta de memoria… Todos menos el de red, que quizá es lo que le habría dado un balón de oxigeno… Además le bajé la tapa con tal agresividad que pensé que no íbamos a volver a hablarnos, porque en el fondo, mi ordenador es muy engreído, creo que disfruta viéndome sufrir, notando que le toco por todas partes.

Es cruel conmigo, yo que nunca le he negado un enchufe en el que cargar su delicada batería.

Moraleja: “Confía más en tu disco duro que en el del ordenador”.

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