El proceso de la comunicación persuasiva

Desde el principio de los tiempos la vida no ha parado, está en continuo movimiento, aunque a veces pensamos en las situaciones y visualizamos fotogramas, pero las situaciones no son fotos, estampas o postales, se parecen más a un vídeo, suceden en movimiento continuo, en un proceso constante de cambio. Retener ese proceso siempre nos ha parecido mágico, poder observar y analizar sin que se mueva, sin mareo. Verse desde fuera y observarse, tener el poder de parar el tiempo que en el mundo real no podemos parar.

La persuasión entre las personas también es un continuo, protagonizado por un presente en el que se realiza el acto de comunicación, que tendrá consecuencias que van a influir en los siguientes actos…

Parando el continuo para dar una versión didáctica del proceso de la comunicación, podemos decir que este también tiene un antes, un durante y un después.

Representado, para seguir con la magia de parar el tiempo sería algo así:

Convencemos de aquello que estamos absolutamente convencidos, de aquello en lo que hemos enfocado mucha atención y tiempo, en lo que hemos contrastado modelos y ha formado parte de nuestras inquietudes y debates, tanto externamente con quienes comparten interés por ese tipo de ideas, como internamente a través del discurso que mantenemos con nosotros mismos. Esa inversión en razonamientos, en tiempo, en contraste es la que nos lleva a tener convicción sobre algo, y probablemente a experimentar el deseo de convencer.

Continuará…

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